martes, 30 de noviembre de 2010

LA LIBERTAD DEL SENADOR CARLOS GARCÍA ORJUELA


Por: Carlos Orlando Pardo.
Carlos Orlando Pardo es un cuentista colombiano incluido en las más importantes antologías del país, ha sido traducido al francés y al esloveno. Autor de cinco volúmenes de relatos. Su
es prosa envolvente. Fue incluido entre los 100 mejores escritores por la Editorial Oveja negra dentro de su selecta colección Biblioteca de Literatura colombiana y ha publicado hasta el momento tres novelas que llevan varias ediciones. La pasión por la historia ha sido una de sus devociones intelectuales, varios libros recogen la cultura del departamento a través de un trabajo de más de treinta años de labor ininterrumpida.
Carlos Orlando Pardo


Buena parte de los secuestrados han escrito sus libros relatando la pavorosa aventura de sus incontables desdichas. No pocos han logrado un éxito de ventas y quedan como ese crudo testimonio no sólo de una época triste de sus vidas sino de una etapa oscura en la vida nacional. Lo que no se conoce, hasta hoy, es la historia de quienes han permanecido tras las rejas por incontables meses bajo el juramento de delincuentes que atestiguan crímenes no cometidos, citas jamás dadas, encuentros falaces y negocios inexistentes. Ahí existe otra forma del secuestro. Es como si regresáramos al viejo adagio que afirma cómo, toda esa verdad es una mentira disfrazada. Le hace falta al país conocer de casos como este, en concreto el del senador Carlos García Orjuela que vivió su viacrucis bajo la tortura de la prisión. Por fortuna, la Corte, en su sabiduría, supo estudiar las pruebas para declararlo inocente. Es este el primer caso que en Colombia existe otorgando la libertad a un político vinculado con los paramilitares, puesto que los demás han sido condenados. Uno termina acordándose de Papillon, quien es prisionero por un crimen que no cometió, o de los mensajes encontrados después del final de la Segunda Guerra Mundial en uno de los antiguos muros de Auschwitz, donde siete presos del campo de concentración nazi dejaron su mensaje en el interior de una botella para evitar ser descubiertos y dar prueba de su existencia. Inclusive puede evocarse a Víctor Hugo en Los miserables cuando el expresidiario Jean Valjean se centra en los esfuerzos por redimirse tras acusaciones injustas. La vida y la literatura están plagadas de arquetipos que encarnan la iniquidad. Por fortuna, el senador Carlos García, una figura nacional que surgía consagratoriamente como Presidente del Congreso o Presidente del Partido de la U, presa apetecida por los calumniadores, tuvo un buen final. No pocos se hallaban felices de verlo tras las rejas como si una competencia se quitara de en medio y se abriera el panorama para sus intereses. No se sabe aún quiénes pero existían agazapados gozándose el mal ajeno como unos buitres humanos. El honor no se perdió finalmente porque la clase política en el Tolima queda reivindicada con su libertad, lo mismo que sus numerosos amigos. Inclusive para nosotros que hemos sido apenas sus conocidos. Lo he visto feliz porque como diría Jean Baudrillard, no hay afrodisíaco como la inocencia. Él que vio retroceder la verdad mientras las discusiones avanzaban, tuvo bajo la luz de sus pruebas fehacientes el resplandor de unos hechos verdaderos que dejó sin piso las acusaciones. Al fin y al cabo, como diría el senador acordándose de Alexandru Vlahuta, La verdad espera, sólo la mentira tiene prisa. Su paciencia lúcida en medio de la situación ensombrecida, la categórica defensa que lo hizo libre y el estudio pormenorizado de su propio caso para transformarlo de médico brillante en jurisconsulto destacado, merecen un aplauso y un estudio de su proceso como ejemplarizante. Esperemos ojalá el libro para ingresar a una película de terror, espías, delincuentes, mano negra y por fortuna con final feliz, inclusive para reafirmar nuestra creencia en la justicia, porque al decir de Benjamin Franklin, donde mora la libertad, allí está mi patria.

jueves, 11 de noviembre de 2010

Carlos Garcia Recibió Homenaje en el Senado

EL NUEVO DIA . Ibagué

“Hay que dar ejemplo de respeto y yo respeto todas las candidaturas”, dijo el ex Senador

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El ex senador Carlos García Orjuela reapareció pisando fuerte en la escena política nacional en un sentido reconocimiento en la plenaria del Senado de la República, cuarenta días después del fallo que lo declaró inocente por parte de la Corte Suprema de Justicia.
Y en lo local, después de más de dos años de ausencia, García Orjuela puso a funcionar el termómetro electoral y las campañas por la Alcaldía de Ibagué, al hablar bien del candidato Luis H. Rodríguez, de quien dice “tiene afán de servir a la ciudad”.

Así fue el homenaje
Guiado al recinto del Congreso, por dos senadores tolimenses: Juan Lozano y Juan Mario Laserna, García Orjuela fue recibido con un fuerte aplauso. “Fue muy amable y generoso, me sentí reconocido en nuestra tarea política y legislativa de tantos años a nombre del Tolima”, indicó.
“La verdad me dieron un aplauso que no me habían expresado durante mi actividad parlamentaria tanto al ingreso como en el homenaje por parte de todos los que estaban en el recinto, de todos los partidos, Conservador, Partido de la U, de Cambio Radical, miembros del Partido Liberal, cristianos, e igualmente escuché a los de la mesa directiva, dirigí unas pocas palabras a la plenaria, que transmitieron por televisión, del episodio vivido, como aportando unas reflexiones al Senado de la República y a la dirigencia política del país”.
“Lo que más me sorprendió fue la actitud generosa y de respaldo del senador Juan Lozano, presidente del Partido de la Unidad Nacional, y del doctor Juan Mario Laserna, senador por el Tolima del Partido Conservador, quienes me acompañaron desde la Presidencia del Senado a ingresar al recinto y, realmente, después de hablar con muchos senadores de otras regiones del país, creo que el Tolima tiene unos senadores de lujos, casi como los mejores por sus cualidades, su preparación y gestión. Estoy orgulloso que ellos nos representen en el Senado, tanto Juan Mario Laserna como Juan Lozano. Me sentí que el Tolima en este periodo con el presidente Santos estamos bien representados”, refirió.

Lo de Luis H.
Esta semana, dialogaron el ex presidente del Congreso, Carlos García, y el precandidato Luis H. Rodríguez sobre diferentes temas políticos, entre ellos la tercera aspiración del hoy liberal a la Alcaldía de Ibagué. Después de este encuentro, debido a los buenos comentarios por parte de García hacia el precandidato liberal, se “alborotó el avispero”.
“Todos los que me han solicitado consejos, no puedo negarme a darle mis precisiones, mis análisis, mi modesta experiencia y contribución al desarrollo de Ibagué y del Tolima, no puedo negar a hacerlo en tono constructivo y de aportar.
“Yo no descalifico a nadie, respeto todas las candidaturas, todos tienen derecho a exponer sus programas, no hago ataques personales, apoyo las ideas, no me importa el color político; siempre en el pasado apoyé a candidatos en muchas partes del país, inclusive siendo Presidente del Partido de la U apoyé a Horacio Serpa para la Gobernación de Santander, a Andrés González para la Gobernación de Cundinamarca, candidatos del Partido Liberal. Apoyo ideas y programas, hojas de vida y personas que están comprometidas con la comunidad, igual apoyé al doctor Salazar, como candidato a alcalde de Medellín, y varios del Partido Conservador, de la misma manera que le di el aval al doctor Luis H. Rodríguez”, sostuvo.
“Pero hay que mirar es quiénes tienen un compromiso que yo conozca con la ciudad, con la problemática, con la búsqueda de soluciones y creo que esa libertad la tengo. Respeto todas las demás candidaturas y los demás programas; lamento que para controvertir una posición individual y personal se reciban ataques, no puede convertirse la política y el aporte social en atacar la honra o la idea de una persona, creo que el país ya está cansado de que si alguien piensa con una doctrina diferente, entones lo atacan en lo personal como si eso contribuyera al objeto humano. Hay que dar ejemplo de respeto y yo respeto todas las candidaturas: al Concejo, a la Asamblea y de los partidos. Apoyo y digo lo que siento porque me parece que es estar a tono con mi conciencia”.
“Creo que Luis H. se ha preparado, ha trabajado y no ha estado buscando en ir a la Asamblea, a la Cámara o al Senado como una oportunidad electoral, sino servirle a la ciudad de Ibagué y la prueba es que ha buscado en diferentes partidos lo cual se le critica, pero lo veo es como un afán de ser alcalde para servirle a la ciudad”.
Agregó al final que apoya las ideas, no el color político porque la ciudad no necesita tanto partidismo, tanta crítica electoral de colores. “La ciudad necesita una persona comprometida a unir voluntades y hacer de Ibagué una ciudad de verdad que está necesitando eso”, dijo el ex Senado

domingo, 24 de octubre de 2010



La Fiscalía cometió muchos errores durante la investigación, dice ex senador García, absuelto por ‘parapolítica’Jaime Andrés Ospina | Octubre 1 de 2010
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El ex senador Carlos García Orjuela, absuelto por la Corte Suprema de Justicia por ‘parapolítica’ afirmó en la W Radio que la Fiscalía General de la Nación, durante la investigación, cometió "muchos errores" porque el fiscal que adelantaba el caso “jamás vio” a las personas que lo inculpaban.

“Cuando reviso la acusación de la Fiscalía jamás, el fiscal de primera instancia, vio a los señores que me acusaban, nunca los vio, solo escuchaba era unos CD”, indicó el ex presidente del Congreso.

García Orjuela también dijo que ese mismo fiscal “nunca le dio cara” y tuvo que ser la Corte Suprema de Justicia que, durante 70 horas de audiencia”, “citara a los testigos y a las 40 personas que pudieron dar fe que yo no estaba donde los señores que mi inculpaban”.

“La Fiscalía no hizo sino cometer errores”, sostuvo el ex congresista, quien se preguntó “cómo un fiscal puede acusar a alguien sin haberle visto la cara, puede un fiscal no conocerle la cara, la intención, la psicología, la construcción de la frase para ver qué tanta posibilidad tiene el testimonio”.

“Ningún juez en el mundo le cree a nadie sin verlo”, explicó.
Comentarios - 16
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16Cecilia rodríguez | 10/02/10 20:00:20Tenemos de regreso a un líder que revive entre las acusaciones de delincuentes a los cuales les dieron veracidad sufiente para condenar injustamente a quien desde la legalidad y representación de el estado en un país con un conflicto interno lucho para traer progreso y desarrollo. Responder
15Blanca patricia patarroyo | 10/02/10 17:43:19Independientemente de corrientes ideologicas de izquierda o de derecha considero que una declaracion acusatoria atravez de un cd no tiene validez. estoy de acuerdo con el el dr. carlos garcia al decir que un fiscal no puede creer en una acusacion sin ver la cara del acusante por la reaccion que este tenga al dar la declaracion. de esta manera el sistema acusatorio en colombia debe ser modificado en forma inminente. en este caso nadie ha ganado todos hemos perdido. el pais perdio por los costos que implico todo el proceso judicial. y al dr. garcia le hicieron un perjuicio moral y monetario muy grande de manera injusta. pero el como un gran lider puede continuar en forma valiente como siempre lo ha sido y regresar al congreso de la republica como senador. el sabe que cuenta con muchas personas que somos gente de bien y que queremos el progreso de nuestro pais. adelante dr. garcia estamos con usted! Responder
14Avatar | 10/02/10 10:30:59Hay hombres que parecen tener solo una idea y es una lástima que sea equivocada charles dickens la muerte para los terroristas y honor y gloria para nuestras fuerzas armadas que están combatiendo esta izquierda putrefacta nauseabunda trasnochada del siglo 21 / honor y gloria para nuestros héroes que están en esas selvas combatiendo con dignidad y honra para nuestra patria / liberarse de las cadenas del terror por la libertad de nuestros policías y por la gloria de sus victorias hay que derrotar estos facinerosos que aúllan y piden la paz en honra de los derechos humanos que ellos los terroristas con cilindros bombas y minas quiebra patas hacen honra y gloria a sus nauseabundas ideologías trasnochadas / por la victoria hasta la libertad por la democracia y conciencia de nuestros pueblos colombia libre de estos facinerosos terroristas Responder
13La fisacalia y las falsas pruebas | 10/01/10 22:28:26Haber errores.bueno testigos falsos con testimonios falsos bajo las dadivas de viajes a canada y fabriacion debiles en lo que refiere a las pruebas falsas.la fiscalia se ha convertido en un negociado de testimosnios con el fin de dar resultados. Responder
12Avatar | 10/01/10 19:39:02Felicitaciones porque se tenia que demostrar lo que otros no querian que se demostrara felicitaciones y a trabajr por esta colombia viva y llena de virtudes con altura y grandeza como esta patria por la victoria de la democracia libertad y sabiduria para continuar enfrentando tantos cafres de la izquierda trasnochada del siglo 21 Responder

sábado, 23 de octubre de 2010

Entrevista EL ESPECTADOR



Tema del dia| 18 Oct 2010 - 7:16 pm

Diálogo con Carlos García Orjuela, ex presidente del Congreso

"¿Y cómo te reparan la honra?"

Por: Hugo García Segura y Andrea Forero Aguirre

Tras dos años y tres meses en la cárcel por parapolítica, la Corte Suprema lo absolvió. Hoy reflexiona sobre lo vivido y la política.

Carlos García Orjuela, ex presidente del Congreso fue absuelto por la Corte Suprema de Justicia el pasado 30 de septiembre.

Se le ve tranquilo y reflexivo, sin resentimientos y con ganas de plasmar en el papel las experiencias que le quedaron de sus dos años tres meses en la cárcel, tras haber sido acusado de presuntos nexos con grupos paramilitares. El pasado 30 de septiembre la Corte Suprema de Justicia absolvió a Carlos García Orjuela —ex presidente del Congreso y del Partido de la U—, porque, según el fallo, hubo inconsistencias en las declaraciones de desmovilizados que lo acusaban de haberse reunido con jefes de las Autodefensas en Tolima en 2001.

El médico neurocirujano García Orjuela se convirtió así en el primer dirigente político en demostrar su inocencia en un juicio ante la Corte Suprema y en diálogo con El Espectador re lata aspectos hasta ahora desconocidos de su reclusión, analiza lo que le sucedió y, por supuesto, habla de política, algo que según reconoce nunca podrá abandonar, refiriéndose al gobierno de Juan Manuel Santos y asumiendo una mirada crítica al mandato de ocho años de Álvaro Uribe.

¿Qué pasa por la mente cuando se ha estado en lo alto del poder y de repente se está en la cárcel?

Uno piensa en quienes lo han acusado, que estaban buscando rebajas de penas por una ley que nunca debió existir, la de Justicia y Paz. Los tipos hablan y uno piensa qué debe hacer: no se puede esconder y sabiéndose inocente, piensa en que debe luchar y destruir todas las mentiras, aun sabiendo que no es fácil, porque la política esta judicializada y politizada desde hace mucho tiempo en Colombia. Aquí los medios piden unas respuestas más rápidas contra las ‘chuzadas’ y los procesos más lentos contra otros colombianos. Tenga la seguridad de que habrá una acción más rápida contra ‘Uribito’ (Andrés Felipe Arias), ¿por qué esos privilegios? Lo que dije fue: me someto a la justicia que tenemos. Me bajo del curubito, que nadie hable de mí y voy a demostrar mi inocencia. Es cierto, durante dos años y tres meses le quitaron a mi hija de 15 años al papá, pero, ¿cuántos colombianos no vuelven a ver a su padre nunca en la vida?

¿Pero hay algún momento en que se pierde la esperanza?

Todos los sentimientos humanos desfilan allá. Se sabe lo que han dicho unos señores en contra de uno y el escándalo en los medios. Son raíces históricas que de pronto se conocen, pero que uno no se ha detenido a estudiar. En 1998 y 1999 el país se enamoró de Carlos Castaño. Pero el origen de todas esas fuerzas ilegales armadas nace del desequilibrio en el tema de la propiedad, algo que el gobierno de Uribe no hizo nada para reformar. Un tipo que tenga 150 mil hectáreas o más, como Víctor Carranza, ¿cómo las cuida? Y claro que Uribe no iba a hacer una reforma sobre la tenencia de la tierra, porque a él también le gusta la tierra.

Eso marca una gran diferencia con el presidente Santos...

Es que Santos tiene otra concepción, él no es terrateniente, ni ganadero, ni usa caballos de paso y va a las ferias como observador ni como participante.

¿Cómo es la vida en la cárcel?

No fui a jugar dados o póquer. Uno tiene otra formación y comienza a organizar su tiempo, a leer lo que nunca leyó, a escuchar música, a ver los programas en televisión que nunca tuvo tiempo de ver, a hablar con la familia por correo electrónico, a hacer reflexiones sobre la sociedad y a escribir. Me acostaba a las 4:00 o 5:00 de la mañana, dormía unas cuatro horas y la noche para mí era una belleza. De hecho, creo que la noche es igual para todos, para mí, para ustedes, para Juan Manual Santos: un cuarto, una cama, un radio y un libro.

¿Compartió con los demás políticos detenidos?

No, estaba muy concentrado en lo que pensaba debía ocuparme. Es que hubo momentos que demandaban que estuviéramos 20 horas estudiando para el juicio, analizar las declaraciones y contradicciones de quienes me acusaban. Además, pienso que no era bueno atormentarse con otros procesos y cada quien merece respeto.

¿Se arrepiente de haberse metido en la política?

Uno sabe que hay riesgos. Claro, uno no piensa que un error de valoración de la justicia lo pueda meter a la cárcel, pero siempre se tiene la convicción de que se es inocente y entonces eso se convierte en una lucha que se alimenta con el apoyo de la familia. Yo sé que muchos de los que se decían mis amigos dudaron y que hay otros que están convencidos de que uno ha sido íntegro.

¿Cree que detrás de su caso hubo intereses políticos para sacarlo del juego?

No me he detenido a pensar en eso. A mí me decían que era el presidente del partido del presidente Álvaro Uribe, pero siempre me consideré el director de una colectividad que tenía que ir más allá de un jefe de Estado, que debía tener una ideología y un programa propios. A mí me eligieron presidente de la U en contra de la voluntad de Uribe, que quería a Marta Lucía Ramírez.

¿Se sale con resentimientos?

En la cárcel la gente vive muy resentida, pero yo no.

Pero debe haber pensado en demandar al Estado.

¿Qué se ganaría con la demanda? ¿Reparar el tiempo? Ya pasó y se aprovechó más que afuera, así no se haya compartido con la familia. Se hicieron otras cosas: leer, escribir, dialogar con los hijos. Esos son ganancias enormes. Y algo muy importante: encontrarse con uno mismo y vivir el presente. ¿Cómo te reparan el daño a la libido, las relaciones con la esposa? ¿Cómo te reparan la honra? ¿Cómo te reparan la angustia de los hijos? Todo eso hace que uno piense que la sociedad colombiana no va por buen camino, cuando se destroza al otro sólo con presunciones. Quizá mi reparación espiritual comenzará cuando ordene todo lo que escribí en la cárcel.

Hablemos de política, ¿cómo ha visto el gobierno Santos?

Lo más importante es que hay un cambio de estilo, que se quiere escuchar a la gente y se respeta lo que opina. Se busca tanto eso que se quiere concertar con todos, lo cual es muy difícil. Aquí no hay una imposición dictatorial ni el temor de que es que no me dan o que de pronto me quitan. Santos puede pasar a la historia si saca adelante las reformas que se vienen planteando, pero el Congreso se tiene que poner las pilas. Por eso es que mucha gente cree que este país necesita una nueva Constituyente.

¿No será que los que quieren eso buscan es abrirle las puertas al regreso de Uribe al poder?

Así es. Lo que pasa es que Uribe mismo se tiró ese cambio al aparecer tan pronto en escena.

Se le nota muy crítico de Uribe.

Jamás compartí el estilo de Uribe. Si miran mis opiniones, muchas veces iban en contra de lo que decía el Gobierno. Lo que pasa es que la gente sólo lo ve a uno como el presidente del partido de Uribe. Por ejemplo, siempre apoyé el intercambio humanitario y en temas agropecuarios tuve una pelea terrible con ‘Uribito’, hasta el punto de que me inventaron que quería tumbarlo para quedarme con el Ministerio.

¿Cómo cree que juzgará la historia a Álvaro Uribe?

Depende de cómo actúen los órganos de justicia. La defensa de Uribe a Bernardo Moreno no fue ni chicha ni limonada: si eres inocente te apoyo, si eres culpable que te metan a la cárcel. No es bueno que un ex presidente salga a opinar sobre el proceso de nadie, ni a favor ni en contra. ¿Cómo así que Uribe va a certificar que el señor Bernardo Moreno es inocente? Cuando a mí me llamaron yo me bajé al ostracismo, pero aquí ex funcionarios como Bernardo Moreno y ‘Uribito’ quieren una justicia especial.

¿Y cómo ve la unidad nacional?

No existe. La verdadera unidad política es cuando todos deciden hacer lo mismo y uno ve en la discusión sobre leyes, como la de víctimas o la de tierras, que hay una gran controversia e intereses diferentes entre los partidos. Diría que de lo que se trata es de una coalición de gobierno.

¿Qué piensa hoy de la Corte Suprema de Justicia?

Fue la que me absolvió. La Corte terminó haciendo el trabajo que tenía que hacer el instructor inicial, ir a la región, hacer entrevistas, confrontar a quienes me acusaban, su perfil psicológico. Pero no lo hicieron y la Corte terminó haciendo ese trabajo de primera instancia. Al fiscal que me acusó le importó un pepino escribir mentiras.

¿Va a volver a la política?

Quiero seguir opinando y construyendo proyectos. En lo electoral, esa etapa está superada.

¿Por qué cree que Justicia y Paz nunca debió existir?

Porque ahora hay 19 mil paramilitares que no están identificados ni judicializados. No se sabe dónde están ni qué están haciendo, aunque allí se ven las olas de violencia en Medellín y Cali. Me sorprendió mucho que Luis Carlos Restrepo haya ido en estos días a la Corte a decir que los paramilitares eran mitómanos, megalómanos y narcisistas y que se creían dueños del país. Y él que es un psiquiatra, ¿cómo hizo para negociar con esos tipos sabiendo que eran así?

jueves, 14 de octubre de 2010

LA TARDE.COM Pereira, Jueves 14 de Octubre de 2010


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¡Más cuidado!

José Gregorio Hernández

Ex- Magistrado Corte Constitucional

Final del formulario

Sin dejar de reconocer la importancia de las actuaciones de la Corte Suprema de Justicia y de la Fiscalía en los últimos años, lo cierto es que la administración de justicia debería reflexionar acerca del rumbo que –cada vez con mayor frecuencia- toman los procesos penales cuando se fundan únicamente en testimonios. No es raro que, por una declaración irresponsable o interesada, se perjudique irreparablemente a personas honestas. Eso –de suyo- es una injusticia.

Acontecimientos recientes, como la absolución del Almirante Arango Bacci y la del ex presidente del Congreso Carlos García Orjuela, muestran que en ocasiones, aunque después –en el momento de dictar sentencia- se corrija lo actuado, se toman de entrada decisiones apresuradas sobre la libertad de las personas, su honra y su buen nombre, solamente porque algún procesado en trance de obtener beneficios, o de acogerse al principio de oportunidad, decide mencionarlas, endilgándoles relación con organizaciones delictivas.

Al menos en los dos casos mencionados, los afectados no tenían en su contra pruebas contundentes que los comprometieran, tal como con posterioridad se corroboró por los falladores, pero sin embargo fueron privados de la libertad, conducidos a la reclusión y mantenidos en ella por largo tiempo, con gran escándalo y enorme despliegue periodístico; con inmenso daño a las familias; con las anejas consecuencias de la pérdida de la confianza y del reconocimiento colectivo; con el perjuicio causado a su actividad profesional, a su trabajo, a su carrera –militar en un caso, política en el otro-.

Es lo cierto que esas personas, así perjudicadas, tienen derecho a demandar al Estado, y que probablemente, quién sabe dentro de cuántos años, los contribuyentes deberemos pagarles cuantiosas indemnizaciones, pero será muy difícil que se les restituya, en calidad, el tiempo perdido, o que sean justamente resarcidos por las humillaciones de las que han sido objeto.

Piénsese, por ejemplo, en el impacto que las detenciones han causado en los hijos de los afectados; en sus esposas; en sus padres. Los noticieros de televisión abrieron con imágenes de las capturas, y mucha tinta corrió en los periódicos, dando crédito a los testimonios. Públicamente se creyó más en la palabra de sicarios morales que en la presunción de inocencia.

Por si fuera poco, estos y otros casos han dejado el prestigio internacional de Colombia por el suelo, ya que muchos medios nacionales e internacionales -que registraron con gran bombo las capturas- no hicieron lo propio con las absoluciones.

Ahora bien, no me cansaré de repetir que la validez del testimonio como prueba contra alguien no puede considerarse absoluta, y si bien el testimonio es un medio de prueba que no se puede descartar de plano, debe confrontarse con otras pruebas, y el administrador de justicia no debe acudir a él sino mediando su crítica.

Sobre los testimonios interesados, ya dijo Jaime Balmes en “El criterio”: “…quien refiere acontecimientos en cuya verdad o apariencia tiene grande interés, es testigo sospechoso; prestarle crédito sobre su palabra sería proceder ligeramente”.

lunes, 4 de octubre de 2010

Columnista Mauricio Vargas en EL TIEMPO

Doble rasero: Mauricio Vargas

Por: Mauricio Vargas | 2:14 a.m. | 04 de Octubre del 2010

Mauricio Vargas

El fallo del Procurador contra Piedad Córdoba no ha sido criticado por su material probatorio, sino por el supuesto sesgo de quién lo emitió

El procurador Alejandro Ordóñez ha recibido una paliza por el fallo que emitió contra Piedad Córdoba

Una paliza ha recibido el procurador Alejandro Ordóñez por el fallo que emitió contra la senadora liberal Piedad Córdoba y que implica su destitución y su inhabilidad para ejercer cargos públicos por 18 años. La decisión de Ordóñez, basada en una completísima investigación que concluye que la senadora extralimitó sus funciones de mediadora con las Farc y se convirtió en consejera de ese grupo terrorista en varias esferas, no ha sido criticada por su material probatorio, sino por el supuesto sesgo del jefe del Ministerio Público contra ella.

Nunca me han gustado las posturas requetegodas del Procurador con respecto al tema del aborto. No las comparto y siempre estaré en desacuerdo con lo que opina al respecto, como lo he dicho varias veces en esta columna y en otros medios. Pero eso nada tiene que ver con la valoración de las pruebas que recopiló contra Piedad Córdoba. Los correos electrónicos de los archivos de computador de Raúl Reyes -validados por la Interpol- apuntan a que, entre otras, la senadora impulsaba una asamblea constituyente para sacar a Álvaro Uribe del poder e instalar un régimen en el que las Farc fueran protagonistas centrales. ¿Cuántos 'parapolíticos' han sido merecidamente condenados por haber firmado con Salvatore Mancuso y otros asesinos un documento que buscaba refundar la patria? ¿Qué tan diferente es eso con lo que hacía Piedad Córdoba?

Hace meses, cuando conocí el pliego de cargos de la Procuraduría contra la senadora, me estremeció que otros correos indicaran que les aconsejaba a las Farc que no liberaran a Íngrid Betancourt porque se quedarían sin su rehén más significativo. Ahora, el fallo aporta nuevos elementos en la misma dirección. Eso, con todo respeto con la senadora y su ejército de defensores, es asesorar a criminales en un crimen atroz -el secuestro de un ser indefenso- para hacerlo aún más atroz.

Todo eso lo hace, según los correos, Teodora Bolívar. Claro que Piedad Córdoba niega que ella sea Teodora Bolívar. Pero la investigación de la Procuraduría demuestra que hay una gigantesca coincidencia entre los viajes de Teodora y los de la senadora, lo mismo a Caracas que a Estados Unidos. Con menos de la mitad de estas pruebas, la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia ha mandado años a la cárcel (repito, merecidamente) a 'parapolíticos'.

Y hablando de la Sala Penal, la semana pasada declaró inocente al senador tolimense Carlos García después de mantenerlo preso en La Picota durante varios meses. García fue detenido, su imagen enlodada y su familia sumida en la desesperación y la vergüenza por cuenta de un testigo que aseguró que el senador había hecho pactos con los paramilitares de su región. Cuando ese testimonio apareció, muchos medios de comunicación plantearon dudas sobre su credibilidad.

Había contradicciones evidentes entre ese testigo y otros, las fechas no cuadraban y nada indicaba que García se hubiese favorecido electoralmente del supuesto apoyo paramilitar.

Aun así, la Sala Penal lo encarceló y les hizo un daño irreparable a él y a los suyos. Si, como es de suponer, el senador demanda al Estado por daños y perjuicios, ¿quién pagará la cuenta? ¿Nosotros, los contribuyentes? ¿O deberían pagarla los investigadores y magistrados que, a pesar de tantas y tantas dudas, le dieron credibilidad al testigo? Y otra pregunta: ¿por qué el doble rasero de satanizar al Procurador que produce un fallo basado en pruebas, y guardar silencio frente a la Sala Penal, que le regaló una larga temporada en prisión al senador García, sin tenerlas?

mvargaslina@hotmail.com